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  • Elvira Urquijo es una fotoperiodista nata, la primera fotógrafa en plantilla de la Agencia EFE que ha cubierto la realidad canaria “tal cual es” y le ha puesto alma y empatía a un drama tan constante y repetido como es la llegada de inmigrantes 
  • Ha recogido de manos del alcalde de Logroño, Conrado Escobar, el reconocimiento de AiG en un acto celebrado esta tarde en el Ayuntamiento de Logroño
  • Una pequeña muestra de su trabajo se va a ofrecer en la exposición “Informadores gráficos 2024” que se inaugura mañana en el Museo del Torreón de Haro

La Asociación de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión de La Rioja (AiG) ha concedido la Insignia de Oro 2025 y nombrado socia de honor a la fotógrafa canaria Elvira Urquijo Álamo, un ejemplo de fotorreportera que se ha hecho un nombre haciendo lo que hacen los fotoperiodistas, ir a cubrir la actualidad y mostrarla “tal cual es”, pero con una mirada especial que hace que sus imágenes trasciendan por su limpieza y la empatía que muestran.

Tras estudiar periodismo y trabajar como redactora, eligió la fotografía como el medio de expresión que le permitía estar en la calle en un contacto más directo con la realidad. Había aprendido el oficio junto a su padre, Félix Urquijo y prefirió la cámara al escritorio, lo que le convirtió en la primera fotógrafa en plantilla de la agencia Efe.

El alcalde de Logroño, Conrado Escobar, ha entregado hoy a Elvira Urquijo la insignia de La AiG en un acto celebrado en el Salón de Retratos del Ayuntamiento en la que ha destacado la importancia del fotoperiodismo” así como el valor personal y profesional de la fotoperiodista canaria. También ha agradecido que de la mano de la Asociación de Informadores Gráficos, algunos de los fotógrafos más importantes de este país adquieran un vínculo con Logroño y comprueben como la fotografía tiene un espacio dentro de la oferta cultural de la ciudad.

Con esta distinción el Ayuntamiento de Logroño y AiG quieren resaltar el trabajo de Elvira Urquijo como fotógrafa y periodista que cubre a diario la actualidad local y que gracias a su constancia y saber hacer logra que sus imágenes transciendan por su limpieza, por su especial mirada y por la empatía que denota ante el sujeto de sus fotos. Por su cámara ha pasado toda la actualidad de las Canarias, desde los volcanes a los carnavales y desde la actualidad política a la cultural o deportiva, pero en los últimos años su trabajo se ha visto marcado por el drama de la inmigración. Una realidad que se vive en las islas con especial dureza y que trata de abordar con la mejor disposición para que este fenómeno no sea un mero número que tape o reste protagonismo al esfuerzo desesperado de los subsaharianos por buscar una vida mejor y hacerlo desde el respeto y la humanidad que merecen.

Con Elvira Urquijo son ya doce los fotorreporteros que han sido reconocidos con la insignia de Oro de AiG. Forman este elenco de grandes fotógrafos: Jesús Rocandio (2013), Raúl Cancio (2014), Manuel Barriopedro (2015), Joana Biarnés (2016), Agustí Carbonell (2017), Marisa Flórez (2018), César Lucas (2019) y Chema Conesa (2021) Enrique del Río (2022) Sofía Moro (2023) y Gervasio Sánchez 2024.

La entrega de la Insignia de Oro de AiG 2025 a Elvira Urquijo cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento de Logroño y la colaboración del Gobierno de La Rioja, el Parlamento de La Rioja, el Museo de La Rioja, el Hotel Gran Vía, Casa de la Imagen, Escala, Knet y Bodegas Ontañón.

El Museo del Torreón de Har acoge esto días una breve selección de algunos de sus trabajos, dentro de la Exposición “Informadores Gráficos 2024” que se inaugura este viernes día 7 de marzo y estará abierta al público hasta el 18 de mayo en el horario habitual del Museo. Se trata de unas ocho fotografías que comparte espacio con las mejores imágenes toamadas por los informadores gráficos de AiG en 2024.

Logroño, 6 de marzo de 2024

Elvira Urquijo Álamo

Insignia de Oro 2025
 de la Asociación de Informadores Gráficos de La Rioja (AiG-RIOJA)

Nació en Las Palmas de Gran Canaria el 3 de septiembre de 1967 y desde que pequeña vivió el mundo de la fotografía. Su padre Félix Urquijo, fue fotógrafo del periódico El Eco de Canarias y la Agencia EFE y fue también su primer maestro.

Realizó estudios de Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad del País Vasco entre 1985 y 1992 y en 1985 empezó las prácticas en la Agencia EFE. Trabajó posteriormente en la agencia como redactora durante varios años hasta que en 1993 se pasó a la fotografía, convirtiéndose en la primera fotógrafa de la Agencia EFE y unas de las primeras mujeres de la profesión de las Islas Canarias.

Ha recibido el premio de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a la delegación de EFE en Canarias por la cobertura de la erupción del volcán de La Palma. Ha participado en la exposición colectiva de fotógrafos canarios sobre la erupción del volcán de La Palma para recaudar fondos para los damnificados y en la exposición por el aniversario de la Agencia EFE en Canarias. También se pudo ver su obra en la exposición del Gobierno de Canarias “Canarias 20-20” sobre los 20 años del estatuto de autonomía de las islas. Es presidenta de honor de la Asociación Canaria de Mujeres de la Comunicación.

Elvira Urquijo, La elección de expresarse en imágenes

Hacer fotografías era la opción que le permitía expresarse mejor y tener un contacto más directo con la realidad. La captura de la imagen le obligaba a salir a la calle en lugar de permanecer en la redacción. Por eso Elvira Urquijo Álamo (Las Palmas de Gran Canaria 1967), que hizo la carrera de periodismo en Bilbao, en la Universidad del País Vasco, y comenzó a trabajar en la Agencia EFE como redactora, dio el salto y pasó en 1993 a ejercer como informadora gráfica. Se convirtió así en la primera fotógrafa en plantilla de la Agencia EFE y en una de las primeras mujeres de la profesión en las Islas Canarias.

Había probado y aprendido el oficio de la mano de su padre, Félix Urquijo, que fue fotógrafo de El Eco de Canarias y la Agencia EFE. Acompañarle, le permitió conocer el mundo de la fotografía desde pequeña y que su padre fuera su primer maestro. Tras hacer prácticas en la Agencia EFE, se incorporó a la redacción, donde compaginó los textos con esporádicas salidas fotográficas cuando no estaba su padre. La creación del servicio regional de fotografía de EFE en Canarias, precisó de un fotógrafo más y esa fue su oportunidad para atender una inquietud fotográfica que le llamaba cada vez más, mientras la redacción le gustaba cada vez menos. Así ha sido testigo y recogido con su cámara la transformación que han sufrido las islas y la sociedad canaria en los últimos treinta años.

Su galería está llena de imágenes de calidad, da igual el tema que se trate. Sus fotos son limpias, ortodoxas y oportunas, fruto del ejercicio diario de salir a la calle convertido en oficio. Tiene una mirada que rehúye del retrato, de la producción, de preparar la escena. Sus fotos buscan mostrar algo tan simple como lo que pasa, “tal cual es”, pero lo hacen con un toque de empatía, con cercanía, alineando el ojo y el corazón con el visor. Así consigue que sus imágenes aspiren a eso que pensaba Henri Cartier-Bresson que era la fotografía: “un beso muy cálido”.

Trabajar en la Islas Canarias tiene sus limitaciones, pero también ofrece un amplio y variado abanico de temas y asuntos recurrentes que han marcado su manera de hacer y su estilo. Desde los grandes eventos culturales como el Womad, a los carnavales y los concursos de drag queens. Desde el baloncesto, a coberturas internacionales en los Juegos Olímpicos, ya que el deporte es una de sus especialidades. Desde la fuerza del mar, a la brutalidad de los volcanes de el Hierro o La Palma, nada escapa a su objetivo.

Pero el más determinante de los temas que trata es, sin duda, el fenómeno de la inmigración. Miles de subsaharianos llegan cada año en cayucos a las islas Canarias desde la costa africana. Un movimiento que no cesa y que le ha marcado desde que en 1997 tomó la foto de un joven polizón tras los barrotes del barco Nipe Veleta. Aquí aplica uno de sus lemas de cabecera: “Por duro que sea un trabajo, no deja de gustarme mi trabajo. Elegí ser fotógrafa porque es lo que me permite mostrar la realidad”. En este caso su acercamiento a través de la imagen busca mostrar “una realidad incontestable” y, en la medida de lo posible, dotar de humanidad a las imágenes y “tratar de contrarrestar la xenofobia”. Un empeño en el que reconoce que “es muy difícil transmitir el drama de gente que llega y besa el suelo, deshidratada y consumida por la travesía. Por más que lo intentas, cuesta transcender de la realidad de los números”.

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